Bolivia: Entre el miedo y la bronca debe estar la política


Luis Arce en el momento de anunciar su candidatura, febrero 2020. Foto: Shutterstock

ANÁLISIS. El nuevo gobierno del MAS no será igual a los del MAS-Morales, el escenario es distinto, la pandemia sigue azolando, no creo que gobiernen aislando a la oposición porque la necesitan para la reconstrucción económica post pandemia, escribe Carlos Decker-Molina en esta análisis. 

En Salvar el fuego, novela del mexicano Guillermo Arriaga, hay un manifiesto del personaje principal, José Cuauhtémoc, un preso por asesinato, pero, con vena de escritor. Cito: 

“Este país se divide en dos, entre los que tienen miedo y los que tienen rabia. Ustedes burgueses, son los que tienen miedo”.

Ese miedo de perder sus joyas, sus relojes caros, sus celulares. Miedo a que secuestren a sus hijos o violen a sus hijas, miedo a que los maten. Viven presos de sus miedos. 

Líneas más abajo dice José Cuauhtémoc:
“Nosotros vivimos con rabia, siempre con rabia”, pero somos más libres.

En la novela se descubre un México dividido en dos. La forma de unirlos es el amor, pero antes está la violencia.

Bolivia es también dos, con una gran diferencia y es que el domingo fueron a votar en plena segunda ola de la pandemia el 87% de la población, eso quiere decir que entre el miedo y la bronca está la democracia porque decidieron no matarse sino votar; el miedo y la bronca resolverán sus diferencias democráticamente.

El MAS sería el representante de los que tienen bronca acumulada en años injusticia y menosprecio para decir no decir la manida palabra racismo, lo que no quiere decir que sea monolítico, porque hay un MAS autoritario y prorroguista, “hegemonista” para no decir estalinista que pretende que las minorías acaten a las mayorías destruyendo la diversidad palabra con la que se llenan la boca. Pero, me atrevo a decir que hay otro MAS que podría enderezar el torcido camino del autoritarismo y el el re-eleccionismo como pivotes de su programa; me atrevo a formular la diferencia porque el re-eleccionista Morales no obtuvo la misma votación que Arce, lo que implica que hasta en las filas del MAS hay gente que quiere el cambio generacional y la alternancia de líderes.

Arce declaró que gobernará para todos los bolivianos, Morales dijo lo mismo en 2005 pero maquiavélicamente dividió el país en lugar de construir puentes y usó la bronca para infundir miedo. Por las declaraciones de Eva Copa “Estamos tratando de hacer un cambio generacional y creo que hay que apoyar, en respuesta a la juventud que nos ha acompañado”,se advierte que el MAS, pretende cambiar su manera de “hacer política”.

La oposición
La oposición boliviana tiene dos vertientes, la liberal democrática y la autoritaria neofascista. El liberalismo democrático es una manera de pensar y en la sociedad moderna esa manera de pensar esta inmersa en las capas sociales de la llamada clase media y ésta suma y crece en sociedades de bienestar, si ese bienestar llega hasta donde mora la bronca de la que habla Arriaga, no hay necesidad de la violencia, se aprende a pensar. 

Arce es representante de la nueva burguesía nacional que podría encontrarse con la otra que la mira a menos simplemente porque sigue vigente la blanquitud como diferenciador social. Ese es el sitio donde debe encontrarse las dos Bolivias, no se trata de eliminarse por razones de clase o de etnia. 

La prueba está en el año de gobierno de transición. En algún momento escribí algo sobre la transición y la venganza. El gobierno de Añez y Murillo exacerbaron las diferencias y buscaron la eliminación del contrincante como si hubieran hecho la revolución francesa, falto la restitución de la guillotina pero usaron- igual que el MAS- la “justicia”.  

Los exorcismos religiosos de la presidente interina y la actitud dictatorial de su ministro del Interior contribuyeron negativamente al proceso de transitoriedad, para colmo con salpicaduras bochornosas de malos manejos y enriquecimientos “a la pasada”. Añez mostró con su manera de hacer política que un gobierno de la oposición puede ser peor que el del MAS.

Lo que se debe rescatar es la constitución del Tribunal Supremo Electoral elegido por un parlamento controlado por el MAS, pero consensuado con el gobierno de transición a cuya cabeza quedó Salvador Romero que dirigió unas elecciones ciertamente limpias.  

La Pandemia
COVID-19 agravó la crisis económica, pero, hay que advertir que la crisis comenzó antes. La pandemia salvó al MAS de la crítica por los malos manejos de la economía de los “elefantes blancos”. El miedo de que situación económica empeore y la esperanza de que el autor de la bonanza (Arce) pueda resolver mejor que los ministros de Añez, hicieron el resto. 

Las propuestas
Lamentablemente Carlos Mesa apostó por la flojedad, pensaron que el escenario de las elecciones de 2019 seguía siendo el mismo, caracterizado por la polarización entre re-re-elección y  la democracia. No se acercaron en ningún momento al mundo andino y quechua, alguien me respondió cuando le dije que había que sustituir al indígena armado por el letrado: “No veo a Mesa de la mano de un indígena”, en cambio apostó por el oriente y esa región le dio la espalda porque tenía su propio candidato.

Camacho
No se merece ni una sola línea, pero al ser una realidad con mas del 10% de los votos hay que darle su ubicación política en la extrema derecha religiosa, corporativa y fascista. Es un globo inflado en 2019 por los vientos de los agroindustriales que al perder a su aliado Morales apostaron por entrar al palacio de gobierno a través de la Biblia como el cura Valverde de la colonia. 

Los agroindustriales
El gobierno de Evo Morales tuvo como aliados a los agroindustriales, a diferencia del gobierno de Añez que fue el gobierno de los agroindustriales, veamos: Las quemas (ecocidio) de 2019 de millones de hectáreas, se repitieron en 2020, lejos de mejorar la política medio ambiental, el gobierno de transición dio aún más beneficios el sector agroindustrial, aprobación de  más transgénicos, más exportaciones que contribuyeron a la deforestación y las aperturas para comerciar con eucaliptos y otros 

A pesar de Morales
Morales y su entorno se deshicieron de David Choquehuanca que, cuando ministro de RREE (no fue santo de mi devoción) se perfilaba como heredero político del líder. Es más, en Argentina Morales no tenía en su libreta de apuntes el nombre de Choquehuanca, él quería como candidatos a Luis Arce junto a Diego Pari. Las organizaciones sociales estuvieron a punto de romper e impusieron su candidato es decir obligaron a Morales a ceder y aceptar el candidato de las organizaciones de base es decir Choquehuanca.

Esos hechos nos dan la señal de que el triunfo del MAS con Arce y Choquehuanca no es un triunfo de Morales sino es una victoria fuera de su liderazgo al que (me permito aconsejarle) debe renunciar e irse a su casa y abrir el restaurante que añora si le sobra tiempo de los procesos judiciales que lo esperan. 

No será igual
El nuevo gobierno del MAS no será igual a los del MAS-Morales, el escenario es distinto, la pandemia sigue azolando, no creo que gobiernen aislando a la oposición porque la necesitan para la reconstrucción económica post pandemia y también para la reconstrucción de la moral, de política democrática, de la creación de instituciones fuertes que no sean apéndices del poder ejecutivo.

El MAS en solitario, autoritario y prebendalista cavará su propia fosa. El MAS y CC se necesitan para construir cimientos más duraderos en favor de la democracia boliviana. Lo contrario es seguir dividiendo al país entre los que tienen miedo y los que tienen bronca.

Que los equívocos de Añez le sirvan también a Arce-Choquehuanca para no cometer las mismas aberraciones autoritarias de Morales y marcar la diferencia de la que Eva Copa habla.  

No será fácil, los primeros cien días son los más decisivos, puede que aparezcan las nuevas señas de identidad del MAS o las ratifiquen las que dejó Morales en el palacio de gobierno. Veremos .

Carlos Decker-Molina

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